13AbrLos Límites en las Altas Capacidades | Por qué son importantes, qué debo limitar, debemos de establecerlos desde la Conexión.

Los Límites en las Altas Capacidades | Cómo Gestionarlos

Si tuviéramos que hacer una lista de los TOP 3 en cuanto retos de crianza se refiere, creo que en un porcentaje muy alto, las familias incluirían los LÍMITES.

Es uno de los retos más difíciles cuando educamos a nuestros hijos, y motivo frecuente de luchas de poder, enfrentamientos desagradables, peleas, y desconexiones, que nos llevan a menudo a caer en hábitos que no deseamos o que estamos tratando de disminuir o eliminar. 

“Gritamos, para imponer ese límite. Amenazamos o chantajeamos, para que se cumpla el límite. Despreciamos, humillamos y castigamos, para que paguen las consecuencias de no cumplir el límite”.

Pero si a este escenario le sumamos las Altas Capacidades de nuestros hijos, nos encontramos con un escenario aún más desolador. 

¿Y por qué? Sencillo.

El límite que le pongas va a ser sometido a una exhaustiva evaluación:

  • ¿Por qué no puedo?
  • ¿Por qué mi hermana/o sí y yo no?
  • Tú siempre lo haces, ¿por qué yo no?
  • El otro día lo hicimos, ¿y ahora no? No entiendo por qué.
  • No es justo.
  • … etc.

¿Te suena? 

En estas situaciones toca entonces lidiar con un doble reto:

  1. El enfado que nos produce que no estén atendiendo al límite que hemos puesto/acordado/fijado.
  2. La desesperación que podemos sentir cuando todo se rebate o se discute y ninguna respuesta parece saciar su constante cuestionamiento.

Así que, con más motivo, en muchos hogares donde se convive con esta neurodiversidad, el abanico de recursos como el grito, la amenaza o el castigo, son herramientas aún más complicadas de guardar en un baúl y sacar a relucir nuestra asertividad, empatía y buen hacer.

Y después… la culpa, el malestar, y la sensación de bloqueo. 

“¿Cómo lo hago? Es que mi hija/o sólo se porta bien/hace lo que le pido si le grito o le amenazo”.

Esta es una frase que puede que te suene… quizás lo has verbalizado. O puede que solo lo hayas tenido rondando en tu cabeza. A lo mejor de manera constante.

En cualquier caso, te entiendo. Y te abrazo.

La crianza presenta muchísimos desafíos y todos queremos hacerlo bien. Eso es lo que intentamos. 

En este afán que recorre todo mi ser por sumar, aportar y poner mi granito de arena, quiero abordar este tema para que sientas que otra manera de LIMITAR es posible. Y esa “otra manera” repercute en conseguir reducir el mal ambiente familiar que a veces se instala en nuestras casas. 

Porque sin duda, una de las grandes dudas es:

 “Ok, sé que tengo que poner límites, pero… ¿qué limito?, ¿cómo sé que no me estoy pasando y me estoy acercando al autoritarismo o que estoy siendo demasiado permisiva?, ¿cómo pongo límites en las Altas Capacidades?”

En este caso te invito a plantearte la siguiente pregunta: 

¿PARA QUÉ PONGO ESTE LÍMITE? 

A veces limitamos de forma aleatoria, sin tener claro realmente el objetivo del límite, sin entender por qué lo hago realmente.

Y así acabamos bailando entre el “porque sí y punto” y el “bueno, qué más da que coma eso a estas horas”. 

Este baile es desconcertante y los niños estarán confundidos, jugando a un juego en el que valen las trampas, en el que insistiendo ganan, o en el que no entienden por qué han perdido.

Y esa situación de injusticia, cuando hablamos de los límites en las altas capacidades y en educar niños y niñas de altas capacidades, puede generar un gran enfado que acaban mostrando de la manera que saben… 

Nos gritan, se niegan, lloran, se enfadan… Comportamiento natural en ellos pero que inevitablemente despierta en nosotros también rabia, impotencia y malestar.

¿Ves la rueda de hámster? Ese bucle en el que nos metemos apenas sin darnos cuenta, es el que nos lleva a la gran desconexión con nuestros hijos e hijas.

Por ello te invito a utilizar la pregunta clave que te adelantaba más arriba:

¿Para qué pongo ese límite?

Responder de la manera más detallada posible esta pregunta te va a aportar grandes beneficios:

  • Tomarás la decisión sobre ese límite con seguridad.
  • Podrás explicar el por qué de ese límite con confianza.
  • Tendrás argumentos para rebatir esa pregunta constante a la que a veces te ves sometida por parte de tu niño o niña sobredotada.

Pongamos un ejemplo:

Límite sobre pantallas: “Solo veremos pantalla los fines de semana”. 

¿Para qué limitarlo de lunes a viernes?

  • Proteger su desarrollo neurológico ya que conozco las consecuencias.
  • Propiciar más juego en la calle por las tardes, más movimiento, menos sedentarismo.
  • Evitar que se haga tarde para cumplir con las rutinas nocturnas.
  • Para dar espacio al aburrimiento, y por tanto a la creatividad.
  • Poder conversar en familia sobre lo que nos haya ocurrido en nuestro día a día.

Cada familia tendrá sus límites en las altas capacidades y sus razones, pero este pequeño ejemplo te puede dar una idea de la importancia de que los límites que queremos plantear en casa, no sean aleatorios. 

A veces limitamos desde el cansancio que llevamos en nuestro día a día y nos salen más “noes” de los necesarios. 

Tener esta pregunta a mano nos puede ayudar a conectar con esa necesidad real de marcar ese límite o de decir “no”.

Pero igual de importante es saber por qué limito algo como saber por qué lo estoy permitiendo, cuando es un límite sobre el que va a haber excepciones frecuentes. 

Porque si eres mamá o papá de un niño con altas capacidades / sobredotación y te encuentras en esta tarea de educar desde el respeto, seguro que al leer lo anterior habrás pensando algo así:

“Uf, seguro que tras un fin de semana permitiendo las pantallas, el lunes me llueven un montón de argumentos por parte de mi criatura, tratando de hacerme ver que es muy incoherente que puedan ver pantallas los fines de semana, si tan malas son, y que entre semana estén prohibidas”.

¿Verdad?

Sigamos con el ejemplo sobre limitar las pantallas. 

Ahora la pregunta que nos tenemos que plantear es:

¿Y el fin de semana por qué sí, para qué lo permito? 

  • Porque entiendo que es algo lúdico que les gusta y en una dosis adecuada me siento cómoda.
  • Para poder tener algún espacio para mí, o para mi pareja a lo largo del fin de semana.
  • Para compartir ese rato de película en familia y poder conversar después sobre lo que hemos visto.
  • Para que el fin de semana sea aún más especial.

Es solo un ejemplo. Insisto en que cada hogar tiene sus circunstancias y no es mejor un límite que otro

Aquí lo que se pone de manifiesto es la importancia de analizar el límite y establecerlo con un criterio.

Sin embargo, el mundo de los LÍMITES es mucho más amplio que todo esto… Con el ejemplo anterior, solo hemos abordado el paso previo si quiera a comunicar el límite. Es una invitación a la introspección antes de establecer un límite para que sepamos desde dónde lo hacemos, por qué limitamos o por qué no.

Pero para que los límites no nos separen, no os alejen y no nos desconecten de nuestros hijos, es imprescindible que haya una conexión en todo el proceso.

Existen 4 CLAVES fundamentales para poder establecer los LÍMITES desde la conexión. Vamos a revisar en qué consisten:

1. LIMITAR LO QUE SE ESCAPA DE MI CONTROL:

“Yo no quiero que mi hijo vea un determinado contenido audiovisual (series violentas, vídeoclips inadecuados, videojuegos no recomendados para niños…) pero sus amiguitos lo ven, o los niños más mayores se lo muestran en el móvil…”

En estos casos ya no estamos hablando de LÍMITES

Es necesario tener claro que hay determinadas cosas que NO VAMOS A PODER LIMITAR, porque lo que realmente queremos no es limitar sino controlar

Para poder establecer límites desde la conexión, es fundamental diferenciar cuándo estamos LIMITANDO y cuando pretendemos CONTROLAR

Nuestros niños, y más cuando tenemos una Alta Sensibilidad que les acompaña, sabrán diferenciar tu intención solamente con la energía que se mueve.

Toda nuestra comunicación no verbal va a ser interpretada de la manera en la que estemos emitiendo este límite o intento del mismo. 

La honestidad en este sentido será nuestra gran aliada a la hora de establecer los límites en las Altas Capacidades.

2. LÍMITES EN EQUIPO:

No tenemos un buen modelo sobre cómo establecer límites en el hogar

En nuestra época, los límites se solían comunicar con una frase final que rezaba:

“Porque lo digo yo y punto.”

¿te suena?

A cualquier niño, esta actitud y estas formas, solo le van a provocar malestar, resistencia, sumisión o rebeldía.

Pero si nos centramos en los niños con Altas Capacidades, no te quiero contar. 

Imponer algo sin que sea justificado y debidamente explicado, puede ser el detonante para una gran discusión, sin duda.

Es importantísimo contar con todos los miembros de la casa a la hora de establecer un límite. Convivimos con más personas (sin diferenciar entre niños y adultos) y todos tenemos derecho a aportar nuestra opinión, independientemente de que el resultado final sea algo que no termine de convencerme. 

Escuchar al otro, dejar que se exprese, razonar desde la calma… esa es la única opción para que la desconexión no se apodere de nuestra familia.

Así que los LÍMITES también van de esto… de pensar en ellos como algo beneficioso para todos, una herramienta más a través de la cual podemos demostrar amor hacia nosotras y hacia los demás, un espacio de conversación, de diálogo, de apertura. 

Los límites en las Altas Capacidades pueden acercarnos al otro si los establecemos de manera conectada. 

3. LÍMITES Y COLABORACIÓN: 

Cuando hablamos de los límites que requieren de una colaboración activa por parte de nuestros hijos, todo lo que tiene que ver con las rutinas y la contribución en casa, ocurre algo curioso.

Por un lado, es conveniente tener en cuenta que es posible que hayamos ido haciendo mella a lo largo de los primeros años en su necesidad de contribuir, haciendo las cosas por ellos, porque las hacemos más rápido o mejor, o incluso por “cuidarles”.

Por otro lado, sería justo que chequeáramos si la colaboración que les pedimos, es recíproca

Es decir, ¿colaboramos nosotros con ellos? Más allá de cumplir con nuestra responsabilidad (hacer comidas, lavar ropa, cuidar su salud, etc), ¿somos generosos con ellos cuando necesitan ayuda, o cuando están cansados, o simplemente cuando no tienen ganas de hacer algo?

Basta con trasladar a tu mundo de adulto una escena en la que llegues al final del día agotada y desees de todo corazón que alguien te eche una mano con algo: ¿qué te gustaría recibir?

4. LA COMUNICACIÓN: 

Te invito a reflexionar sobre la manera en la que sueles comunicarte con tus hijos en un escenario de LÍMITES. 

¿Cómo sueles comunicarte?, ¿qué posición adoptas?, ¿te sitúas en un papel dominante?, o quizás todo lo contrario, ¿ruegas y adoptas una postura de sumisión para conseguir que hagan lo que deseas?

La forma en la que nos comunicamos es fundamental. 

Comunicar los límites desde MI NECESIDAD, sin culpar ni criticar al otro, sin juzgar lo que está haciendo, por muy molesto que me pueda estar resultando.

Comunicarlos con EMPATÍA, tratando de ver y sentir la posición de la otra persona.

Establecerlos con la intención de encontrar una solución, con el objetivo real de CONCILIAR, de sumar y de velar por las necesidades de todos.

Y todo esto se aprende, se entrena y se mejora.

Por eso es importante formarnos en esto de Educar. Nadie nos enseña antes de ser mamás, pero tenemos la opción de aprender una vez que lo somos.

Espero que esta pincelada haya sido enriquecedora y que a partir de aquí puedas seguir indagando en todo lo que se refiere a los límites en las Altas Capacidades. 

Honestamente, creo que es una de las principales cuestiones que deberíamos abordar de manera seria y profunda. Si no, todos los esfuerzos que hagamos en instalarnos en la educación respetuosa, tendrán un colador por el que se nos estará escapando el marco de actuación que nuestros niños necesitan y merecen.

Quiero ponértelo fácil… ese fue el comentario que más se repitió en la formación que ofrecí en noviembre sobre LÍMITES CON CONEXIÓN

“Rocío, es que has hecho fácil lo difícil”.

Ese es siempre mi propósito.

Es posible que te surjan muchas preguntas: por qué nos cuesta tanto limitar, cómo podemos cambiar nuestra mirada hacia los límites, te ofrezco recursos concretos para que puedas instaurar en tu casa unos límites con coherencia que alivien la carga de tu maternidad, y más aún de esta maternidad tan intensa que se presenta a menudo en la educación de niños y niñas con altas capacidades. Aprenderás cómo poner Límites en las Altas Capacidades.

Por eso te cuento en qué consiste:

Una hora de contenido en el que abordamos de manera profunda todas las aristas que tiene este tema de los límites y cómo podemos llevarlo a cabo desde la conexión, con ejemplos concretos del día a día que nos encontramos en todos los hogares. 

Práctico y ameno, con una presentación que hará que puedas seguir toda la charla de manera fácil y además viene con la descarga de un ebook con la transcripción de todo lo que contiene la Masterclass.

La labor de maternar desde la responsabilidad va ligada a la necesidad de limitar lo que nuestros hijos hacen o quieren hacer. Límites en las Altas Capacidades.

19,90 €

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