11OctReconecta con tus hijos en la Crianza Conectada con Rocío Yllas en Decomadreo

Crianza Conectada | Recuperando la Conexión

Cuando alguien que no tiene hijos intenta darte consejos sobre crianza en plena rabieta de tu peque, nos invade una sensación muy desagradable, ¿verdad?

Esto es porque entendemos que no puede tener ni idea sobre la maternidad si no es madre.

Habrá personas que se sientan mejor o peor en este escenario, pero por regla general entendemos que para aconsejar sobre una vivencia tan transformadora como es la maternidad, lo natural es que esa persona tenga hijos.

Algo parecido ocurre con la Conexión Familiar. Quien se siente desconectado de alguno de sus hijos, lo sabe. Y quien nunca ha sentido esa desconexión, no tiene ni idea de lo que es. Y a menudo lo juzga.

Por este motivo he bautizado a este estilo de crianza, Crianza Conectada. No es que haya inventado la rueda comadre… Pero yo he sufrido una desconexión profunda con mi hija y se lo que se siente.

Y se cuánto duele, cuánto confunde… Conozco el sentimiento de culpabilidad inevitable por no estar viviendo esa maternidad soñada, por no tener ese vínculo tan preciado.

Se exactamente cómo es el pinchazo que se siente en el corazón cuando te invaden pensamientos que se suponen tan alejados de lo que debería ser… “no la soporto”, “es inaguantable”, “no me apetece estar con ella”.

Y esta vivencia no entiende de cuánto te hayas formado en educación, ni de cuánto te gusten los niños. No tiene nada que ver con si deseabas ser madre con toda tu alma o no.

La conexión o desconexión con nuestros hijos es algo profundo y tiene mucho que ver con nosotras, con nuestras carencias, nuestras expectativas, nuestros vacíos…

Pero ojo, porque a menudo creemos que si sentimos que no hay conexión con nuestros hijos, es porque tenemos un trauma de infancia muy grande, o una herida primaria enorme.

No creo que esto sea así… tampoco es condición necesaria.

Simplemente, a veces confluyen varios factores que hacen difícil esa conexión con nuestros niños y niñas.

Nadie forma una familia con la expectativa de que no tendrá esa preciosa relación con su descendencia, nadie toma la decisión de tener hijos pensando que no habrá un vínculo o una relación especial con ellos.

Y con toda nuestra ilusión y toda nuestra expectativa (la que nos construimos y la que nos construyen desde fuera), nos convertimos en mamás.

Se supone que nuestro instinto maternal hará que sepamos qué hacer en todo momento. Lo que no nos cuentan es que ya desde que nos quedamos embarazadas, ese instinto va quedando tapado.

Revisiones ginecológicas en las que se nos infantiliza, decisiones que no nos permiten tomar con facilidad acerca de nuestro embarazo y nuestro parto, falta de información sobre lo que va a ocurrir, inexistencia de una red de apoyo profesional y empática que permita que esta transición de la “no maternidad” a la “maternidad” sea lo más respetuosa posible…

Cuando nuestro bebé llega al mundo, muchas de nosotras no nos hemos sentido dueñas del proceso… y esto, nos desconecta de nosotras mismas. Es en ese momento donde la Crianza Conectada se hace prácticamente imposible.

Y otras veces, todo ese proceso inicial se vive desde la conexión más absoluta y sin embargo, es a partir de los 2, 3 o 4 años cuando comienzan a aparecer las primeras piedras en el camino.

Pero como te decía anteriormente, no todo depende de nuestra propia infancia, o de nuestras heridas o vacíos emocionales.

Muchos otros aspectos pueden influir en que se produzca la desconexión con nosotras mismas y con nuestros hijos e hijas.

  • La inteligencia emocional que poseemos muchos adultos.
  • La madurez con la que llegamos a la maternidad.
  • Los modelos o estilos educativos que hemos vivido.
  • Los estilos de crianza que tenemos alrededor.
  • Los consejos sobre educación y crianza que nos van dando.
  • Las creencias limitantes que tenemos grabadas a fuego.
  • La expectativa que tuviéramos sobre la maternidad.

Son muchos los puntos que pueden originar una desconexión con nuestros hijos e hijas que son sólo nuestros… nada tienen que ver con ellos.

Sin embargo, también hay factores que parecieran del niño o niña que pueden provocar esta falta de conexión.

De sobra es sabido que cada niño es distinto a otro, son seres únicos y presentan retos distintos. El temperamento, el carácter, el desarrollo y la forma de ser de nuestros hijos e hijas, a menudo son el motivo que muchas mamás desconectadas que llegan a mis sesiones me expresan como el principal motivo de desconexión:

  • “Es que tiene un carácter muy fuerte”.
  • “Es que no hace ni caso”.
  • “Es que es muy rebelde”.
  • “Es que no escucha”.
  • “No tiene en cuenta a los demás”.
  • “Es un respondón”.
  • “Es un contestón”.
  • “Es … es… no es…”.

Aquí es donde nos atascamos y nos bloqueamos. Pensamos que nuestros hijos son los que provocan nuestra ira, nuestro enfado, nuestro estallido, porque son de una determinada manera o se comportan de un determinado modo.

Pero no, esto no es cierto. La pregunta correcta es: ¿Qué me pasa a mi para que el comportamiento de mi hijo provoque esta reacción? ¿Qué es eso que no tengo resuelto para que no esté siendo capaz de ser dueña de mis actos y mis respuestas con mis hijos?

Y puede que te encuentres en alguno de estos puntos del proceso:

  • Gusano de seda: inconsciente, sin saber siquiera si lo que haces está bien o mal o si perjudica o no a tus hijos.
  • Gusano con su hoja de morera: algo me lleva a hacer un click que cambia mi visión sobre la infancia, sobre los niños, sobre la crianza… Un libro, una conversación, un curso, una cara de “miedo” de tu hijo al mirarte… Comienzas a ser consciente. Y comienza a doler no ser capaz de re-conectar con tu hijo o hija, ni contigo misma.
  • Crisálida: te has dado cuenta de que gritar, castigar, amenazar, ignorar, chantajear, premiar, no es el estilo de crianza que quieres llevar a cabo. Así que lees varios libros, sigues algunas cuentas en redes sociales, asistes a talleres, escuchas charlas…
    Eres plenamente consciente de cuando cometes errores, del abuso emocional que puedes estar ejerciendo hacia tus niños, pero te sientes encerrada en esa crisálida. Siendo cada vez más consciente, pero sin poder cambiar de verdad la situación. Sin poder reconectar de verdad con tus hijos.
  • Mariposa: este bello animal representa la Crianza Conectada. La mariposa no está libre de dificultades y no siempre su vuelo es armonioso. Pero es libre, y fluye… Decide su vuelo, su rumbo. Y puede rectificar cuando la dirección escogida no es la correcta.

Hay mujeres que pasan del Gusano de seda a la mariposa casi en el momento del nacimiento del bebé… Esto es fantástico.

Pero somos muchas las mamás que necesitamos una mediación familiar, una hoja de morera en algún momento de todo este proceso.

Sentirse encerrada en esa crisálida es muy doloroso. Tanto que seguimos consumiendo información sobre educación, sobre infancia, sobre crianza… y nos sentimos cada vez más apretadas dentro de ese “capullo”, sin poder llegar a romperlo para alzar el vuelo.

En este punto, te invito a parar… Ya no se trata de leer más, ni de formarte más… Necesitas atenderte a ti. Y para eso, hace falta parar.

Parar y conectar… contigo, con ellos…

Con todo lo que te rodea.

No se trata de sacar la baraja de cartas y que el azar te diga qué herramienta utilizarás hoy para que los demás hagan lo que necesitas, porque tus hijos no te hacen caso y acabas gritándoles.

No es cuestión de tirar el dado para ver qué opciones propondrás hoy para conseguir que te obedezcan.

La conexión no empieza en una reunión familiar, ni en la puesta de un límite. No vendrá por ponerte a su altura cuando te hablan ni por pasar un rato de exclusiva.

Eso vendrá, y sumará. Pero no será la semilla que te hará conectar.

La Crianza Conectada te atraviesa, te invade, te recorre, te embriaga y te transforma.

Más allá de teorías. Más allá de herramientas.

Todas las familias nos merecemos poder llevar a cabo una Crianza Conectada. Y no siempre sabemos cómo hacerlo.

Quizás en alguna de esas lecturas, charlas, formaciones o conversaciones, logres el click necesario para poder reconectar con tus hijos, y contigo misma.

Pero puede que ya estés cansada de estar en esa rueda de hámster, cansada de caminar en esas arenas movedizas, harta de vivir atrapada en esa crisálida. Y no tienes por qué seguir ahí, ni tienes por qué pasarlo sola comadre.

Puede que en este momento necesites un acompañamiento totalmente personalizado, centrado en la reconexión con tus hijos, en tus circunstancias y con tu propia mochila.

Si sientes que este es el caso, necesitas un CARA A CARA, un acompañamiento por y para ti en el que pueda darte los recursos, la visión, la luz que necesitas en este camino para que puedas romper esa crisálida.

El Coaching Familiar personalizado es a menudo la mejor vía de reconexión porque tú serás la que consigas descifrar qué ocurre y qué camino podemos coger. Yo te doy la mano, te acompaño y te alumbro.

O quizás te falta tribu, aliento, sostén… un espacio en el que de verdad puedas volcar tus vivencias, donde nadie te juzgue, donde todas sumen… A veces esto es suficiente para la reconexión…

Si este es tu caso, necesitas un CÍRCULO DE COMADRES, una experiencia de sororidad y maternidad en tribu que transforma nuestra forma de transitar por ella completamente.

Y puede que aún sientas que necesitas más hoja de morera, que estás en ese momento en el que el cuerpo te pide respuestas, conocer, formarte… Entonces ponte en contacto conmigo y vente a un Taller Presencial… son mágicos.

Y si aún no sabes en qué punto estás y si la Crianza Conectada es o no para ti… entonces te invito simplemente a contestar a este mail o escribirme un Whatsapp diciéndome: S.O.S.

Simplemente con eso, agendaremos una Sesión de Valoración, gratuita y sin compromiso, para que pueda ayudarte a averiguar qué te pasa y cuál podría ser tu solución.

Pero ponte en marcha si algo de lo anterior te ha resonado porque no tienes por qué “sufrir la maternidad” cuando tienes la posibilidad de “vivirla y disfrutarla”… cuando tienes la posibilidad de vivirla en conexión.

Gracias como siempre por leerme, como siempre. Gracias por dedicarme tu tiempo y hacerlo con amor.

Ojalá sume…

Discussion

  1. He visto tu ponencia en el Congreso de Criar con Calma y he conectado contigo y he descubierto que quizá todo lo que siento es debido a que estoy totalmente desconectada de mí misma y esto hace que no sea capaz de disfrutar de nada.
    Tengo la sensación de que mi cabeza siempre está en otro sitio y que la vida pasa por delante de mi sin vivirla. Hace 3 años fuí mamá y es ahora cuando más lo noto y es un sentimiento que no quiero seguir transmitiéndole a mi hija aunque después de escucharte sé que lo he de hacer por mí. Me resulta muy fácil hacer algo por otra persona en cambio para mí… por eso pienso que ahora que la otra persona es la más importante de mi vida es el momento de “rebautizarme”.
    No sé si hay posibilidad de hacer este trabajo a distancia, ojalá sí.

    Gracias por darme luz y saber que lo que siento puede cambiar si me pongo a trabajar en ello.
    Me gustaría recibir información sobre lo que piensas que en mi caso me vendría bien hacer.

    Enormemente agradecida por hacerte encontrado.

    Un saludo,

    Patri

    1. Querida Patricia,

      Gracias de corazón por dedicar unos minutos a leerme y a aportar este comentario.

      Puedo imaginar tu sensación. Vivir con el “piloto automático” es uno de los síntomas de la desconexión.

      Para poder dejar de vivir así y por fin conectar con nosotras mismas, con nuestros hijos y con todo nuestro entorno, el primer paso es esto que acabas de hacer: tomar consciencia del estado en el que te encuentras, sentir que necesitas ayuda, y pedirla.

      Mi más sincera enhorabuena. No es fácil hacerlo.

      Y sí, claro que podemos trabajar en ello y revertir esta dolorosa situación.

      Si te parece te escribo por mail y cerramos una Sesión de Valoración, completamente gratuita, para que podamos averiguar qué opciones son las que mejor se ajustan a tu situación personal.

      Te mando un abrazo enorme.

      Juntas, sumamos.

  2. Trackback:Cómo aplicar la Empatía en la Familia | Decomadreo con Rocío Yllas

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