8Jun

Hola Rocío, acabamos de terminar la última sesión, aiiis!! se me saltan las lágrimas de pensarlo. Lo primero de todo, gracias gracias y más gracias por haberme acompañado en este viaje con ese calor, esa ternura y siempre palabras de aliento. En mi corazón tienes un lugar tuyo y solo tuyo.

 

Lo he llamado viaje porque creo que así es como lo estoy viviendo, y lo he vivido contigo.
Un viaje con altibajos, los “ALTIS” muy bonitos, llenos de amor y muy válidos para coger fuerzas para enfrentarme a los “BAJOS”, que duelen, desesperan y te hacen sentir mal y culpable de nuevo.
El despegue de este viaje ha sido muy duro, me daba miedo, me daba vértigo. Es muy duro verbalizar una realidad que estaba ocurriendo con lo más preciado de mi vid
a, que son mis hijos, en este caso mi pequeña Julia. Es muy duro verbalizar que no soportas a tu hija, que no quieres o no sabes mirarla bonito, que no te gusta, en definitiva.
Pero aún es más duro saber que la responsabilidad de no soportarla, y de no querer estar con ella es mía y nada más que mía. Mi mala gestión emocional para conmigo y para con ella, mi descarga de rabia, frustración en ella, deseando que fuera  una niña correcta y educada por encima de todo, obviando sus necesidades de niña y no respetándola. Muy duro, aún lloro cuando lo pienso.
En este despegue querida Rocío, estabas tú, cogiéndome de la mano para guiar ese miedo, ese vértigo y ponerle palabras, ponerle nombre a esa emoción y sentimientos, suavizando la culpa, haciendo de la culpa una compañera y no una rival.
Despegamos y viajamos juntas muchas sesiones donde sigue la impotencia, a veces la desesperación por no conseguir resultados, las meteduras de pata por falta de práctica y entrenamiento…pero tus palabras y ejemplos hacen que llegue la calma, la pausa, la paciencia y que logre poco a poco entender y querer conectarme cada vez más con mi Julia, y sin olvidarnos de mi pequeño Nicolás. Cojo e interiorizo fiel tus consejos, tus enseñanzas, tus trucos y herramientas para acercarme a ellos con una visión bonita, transparente, tierna, llena de amor y por supuesto respetuosa.
Tanto dentro como fuera de las sesiones, hemos estado en contacto, te he vomitado por chat varios malos encuentros con ellos, y malas gestiones con sus agobios pertinentes, pero aparecía tu voz pausada y tierna y ya sólo con eso, respiraba de otra manera. Destripábamos lo sucedido y le dábamos sentido y coherencia. Gracias por traer a mi vida el TRADUCTOR, tan práctico aunque no siempre es sencillo activarlo, pero cuando lo consigues una vez, se te ensancha el alma.
Durante el viaje juntas, también me has presentado conmigo misma, Sandra, esta es Sandra; es difícil conocerse a una misma, hablarse bonito a una misma, darse permisos a una misma, en definitiva quererse y cuidarse a una misma para así poder cuidar a tus hijos como se merecen. Un trabajo duro, pensar en una misma, buscar tus buenas cualidades y puntos fuertes, como tus debilidades y puntos débiles, encontrarse con la niña que llevas dentro y quererla, y validarla. Siempre buscamos que sean los demás los que nos reconozcan como personas, los que nos validen y los que nos hagan sentir bien, pero no. Somos nosotras mismas las que tenemos que hacer ese trabajo para buscar la sintonía con una misma y para identificar nuestras propias necesidades y así satisfacerlas, y poder entonces, satisfacer las de nuestros hijos. Ayy Rocío, aún sigo trabajándome, conociéndome, e intento quererme y validarme, pero me cuesta.
Mi viaje contigo llega a su fin, con miedo de no saber hacer las cosas que he aprendido si no estás a mi lado cada semana, un poco insegura la verdad, pero con ganas para conseguir una conexión bonita con mis hijos. Este va a ser un viaje muuuy largo porque quiero seguir conociendo este mundo fantástico en el que me has ayudado a entrar Rocío, no quiero perderme nada ni dejarme nada por el camino. Va ser un recorrido largo, tengo mucho que entrenar y que aprender, pero las pautas están claras, el recorrido está marcado por tí y siempre siempre te voy a estar eternamente agradecida.
En mi corazón tienes un lugar tuyo y solo tuyo.
No voy a aterrizar en este viaje todavía, tengo que serguir volando y ahora con mis niños de la mano, con infinito amor, respeto y ganas.
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