16NovCómo evitar la sobreprotección infantil y cuáles son las consecuencias de la sobreprotección infantil

Sobreprotección Infantil | Consecuencias y Consejos

“El veneno está en la dosis”

Maravillosa frase de mi querido mentor Alex Rovira, que me sirve en este caso para hablar de la importancia de calibrar nuestro estilo de crianza y encontrar un punto saludable que nos aporte equilibrio.

La forma de crianza mayoritaria en nuestra generación respondía al autoritarismo, al “porque yo lo digo”. Los mayores mandan. 

Es cierto que también había un sector de “niños mimados”, así se les llamaba. Solía coincidir con patrones específicos… padres ausentes por motivos laborales que después trataban de compensar de manera insana esa falta de presencia, hijos de padres separados con sentimiento de culpa, familias que convivían con los abuelos…

Afortunadamente, ahora disponemos de mucha más información y cuando sentimos que algo no va bien en nuestra maternidad, en nuestra crianza, nuestro vínculo o nuestra relación con nuestros hijos, nos ponemos en marcha.

Es entonces cuando se produce el primer “click”. Ese insight que trae un libro sobre educación respetuosa, un taller de disciplina positiva o el descubrimiento de una cuenta en redes sociales hablando sobre maternidad y crianza positiva.

Es el primer paso hacia la toma de consciencia

Quizás es este artículo el que haga ese click en ti, que me lees por primera vez. O puede que aunque ya me conozcas, leer sobre Sobreprotección Infantil, también tenga sentido para ti.

Porque hay una realidad de la que poco se habla en el mundo de la Educación Respetuosa… y es la de validar emociones, acompañar sentimientos, ofrecer presencia, y, en definitiva, tratar con amor y respeto, pero sin meternos en el farragoso mundo de la sobreprotección y la permisividad.

Queremos que nuestros hijos sepan cuánto les amamos. Y en muchas ocasiones, queremos compensar como sea todo lo que no les hemos dado y nos hubiera gustado.

La culpa está detrás. Acechando. 

Como no supe acompañar a mi hijo cuando era más pequeño, ahora se comporta de esta manera. Es mi culpa.

Y no, no lo es. Pero sí es tu responsabilidad tomar las medidas necesarias para lograr un sano equilibrio entre la rigidez y la permisividad. Entre la autonomía sin medida y la sobreprotección infantil.

La sobreprotección infantil se refiere a todo lo que hacemos por un niño que responde más a nuestra necesidad de evitar su sufrimiento que a la necesidad del niño de recibir esos cuidados.

Es decir, los cimientos sobre los que crece un niño sobreprotegido son el miedo, la desconfianza y el mandato de “tú no puedes solo”.

¿Puedes imaginar cuáles son las consecuencias para un niño de crecer en esta sobreprotección infantil

La motivación que lleva a una familia a sobreproteger a los hijos es lícita, incluso bonita, me atrevería a decir. 

Les amamos tanto, que no queremos que sufran, pero… ¿es esto posible? ¿de verdad hay una manera de que los niños y niñas no sufran nunca?

Mucho me temo que no. 

La vida es preciosa y no muy larga, así que enseñar a los niños a vivirla y a exprimirla, es un auténtico regalo que podemos hacerles.

Sin embargo, también es cierto que la vida presenta muchas dificultades, algunas verdaderamente duras y fortuitas.

Nuestros hijos viven en esa vida. No podemos sacarles de ella. 

Lejos de tomar una actitud que lleve por título “déjale llorar, que sepa que la vida es dura”, también hemos de huir del “no llores, no ha pasado nada, todo está bien”.

La primera opción entraña que expongamos a nuestros hijos a un sufrimiento mayor del que realmente existe en su contexto. Se trata de provocarles más dolor del que les toca sólo por prepararles para una vida dura. 

Como si pudiéramos predecir cuáles serán esas dificultades a las que se tendrán que enfrentar en el futuro. 

Como si por hacerles sufrir hoy, fuesen a sufrir menos mañana.

Y la segunda opción responde a un modelo basado en evitarles sufrimiento a toda costa, anulando e invalidando el que ya existe. Acabar tapando, disimulando y enterrando todo aquello que suponga dolor, con la esperanza de que dejándolo oculto, no duela.

Como si por no sufrir nada hoy, pudiésemos evitar el sufrimiento del mañana. 

Cualquiera de estas dos opciones, como puedes imaginar, no tendrá como consecuencia un adulto maduro, sereno ante las dificultades, seguro de sí mismo para tomar las mejores decisiones.

Así que veamos por qué es tan importante no sobreproteger a nuestros hijos.

¿Cuáles pueden ser las Consecuencias de la Sobreprotección Infantil?

  • Inseguridad: serán niños incapaces de tomar una decisión sin la aprobación o el consentimiento de sus padres.
  • Sin sentido de la responsabilidad, ya que siempre encuentran sus adultos de referencia tomando las decisiones y respondiendo en su lugar.
  • Comportamientos disruptivos, con tintes tiranos, o desorganizados, puesto que, en el fondo, no se sienten bien. Y cuando un niño no se siente bien, no puede portarse bien.
  • Potencialmente peligrosos. Si protegemos excesivamente a un niño de los posibles peligros razonables de los que se puede rodear, es muy probable que no sepa diferenciar los peligros reales con los que convive y en un momento de no supervisión, asuma riesgos importantes.
  • Baja autoestima. Una de las fuentes de autoestima de cualquier niño es el mensaje implícito de sus padres en la forma de criar que diga: “Confío en ti, tú puedes”. Cuando sobreprotegemos a un niño, el mensaje es justo el contrario “Yo lo hago, no confío en que puedas solo”.

Secuelas de la Sobreprotección Infantil

Todas estas consecuencias provocarán unas secuelas en estos niños que irremediablemente aparecerán en formas diversas según vaya avanzando su vida, (si no se reconduce antes): 

  • Posibles víctimas de bullying (tanto en el papel de acosador como en el de acosado).
  • Ansiedad, tristeza, depresión.
  • Dificultad en la relación con los demás.
  • Sensibilidad desmedida ante los hechos tristes/duros que sucedan en la vida.
  • Miedos, preocupaciones, vivir en el rol de víctima.

Y, ¿qué hacemos para evitar sobreproteger a nuestros hijos? ¿cómo podemos evitar caer en este extremo que les perjudica?

Es de vital importancia que entendamos que nuestro papel como madres y padres es preparar a nuestros hijos para que dispongan de unas habilidades emocionales, sociales y personales que les permita vivir conectados, serenos, equilibrados.

En ese rol que tenemos encomendado desde que nos convertimos en mamás, existen unas premisas para criar con responsabilidad y no sobreproteger

Por tanto, ¿qué podemos hacer si no queremos sobreproteger a nuestro hijo o hija o si lo hacemos, pero queremos dejar de hacerlo?

Podríamos tener en cuenta las siguientes claves:

  • Tu hijo o hija no quiere vivir sin dificultades, quiere que le acompañes en las dificultades.
  • Cuando superan un momento complicado, se sienten empoderados, seguros y capaces. No les robemos ese placer.
  • Los niños no nos necesitan siempre. Obsérvales para saber cuándo no hemos de intervenir.
  • Cualquier vivencia hostil que el niño pueda vivir, es una oportunidad para aprender una nueva habilidad. Acompañemos su estado emocional para ayudarle en ese aprendizaje.
  • El amor incondicional a un hijo no consiste en dárselo todo, sino en darle lo que necesite.
  • Tu sufrimiento al verle sufrir es el que te empuja a sobreprotegerle. Pero recuerda, esto no va de ti, va de ellos.

Si eres de esas mamás helicóptero, que te cuesta dejar a tus hijos que se alejen un poco, que asuman algún riesgo con medida, que se expresen para defenderse… 

Si temes que se caigan, que se quemen, que se hagan daño sin que exista un riesgo real e importante.

O que sufres porque les desprecien, les humillen, les excluyan sin haber tenido un solo indicio de que esto pueda estar ocurriendo.

Si te cuesta soltar y confiar… Pide ayuda

A menudo estos temores se reducen al comprender cómo funcionan los niños, cómo sienten, cómo evolucionan y qué necesitan en el momento en el que se encuentran.

Recuerda que de nada nos sirve la culpa, pero sólo podemos cambiar las cosas asumiendo la responsabilidad.

Ojalá sume.

Discussion

  1. Que difícil encontrar ese equilibrio… Pero explicado así es mucho más fácil de ver que es lo que no funciona. Gracias.

    1. Sí que puede resultar complicado, y probablemente nunca consigamos estar en el punto exacto en el que la balanza esté en completo equilibrio. Pero creo que sólo el hecho de estar en esa búsqueda, es lo que hace que todo sea coherente. Así que me alegro mucho de que las explicaciones te hayan resultado útiles. Gracias de corazón por tu comentario.

  2. ¡Qué bien explicado, Rocío! Me llevo muchísimo de este post, ¡gracias!

    1. Esther, cuánto me alegro de que te haya servido. A veces reflexionar en compañía nos hace ver aspectos que quizás solas no caemos. Esa es la finalidad de este blog. Gracias de corazón por leerme y acompañarme.

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