Ideas para gestionar las rabietas infantiles

Ideas para gestionar las rabietas infantiles
Rabietas infantiles

¿Qué son las pataletas?

Si me sigues desde hace un tiempo y lees o estudias a otros profesionales y expertos en crianza respetuosa y disciplina positiva, sabrás que el término rabieta no nos gusta nada.

rabietas infantiles

Rabieta viene de rabia, y esta significa enojo grande que se manifiesta con palabras, gritos, en muchas ocasiones violencia.

También se conoce con este término a una enfermedad que sufren algunos animales.

Quizá estás leyendo y piensas. Pues es eso, así está mi hijo o hija cuando tiene una pataleta. Seguro que utiliza gritos, llantos y algún que otro empujón, pero la clave no está en el comportamiento en sí, sino en su origen.

Es decir, al nombrar al niño como la persona que tiene o posee una rabieta o pataleta es hacerle culpable de sus emociones.

El perro que tiene la rabia es más víctima que culpable, ¿no crees? Lo mismo pasa con las rabietas y pataletas.

Los niños en ocasiones se desbordan y eso produce como desenlace una situación muy difíciles de gestionar por los padres. Sobre todo sí hay gente en presencia del momento.

En este post vamos a hablar en calma sobre la fórmula stop para manejar las rabietas.

Crianza respetuosa y disciplina positiva

Y si ya me conoces, añado crianza con conexión. El primer paso para que la relación con nuestros hijos fluya, incluidas las situaciones de rabietas, es vivir conectados a nuestros hijos. Esto no se aprende de la noche a la mañana, requiere acompañamiento y practicar una y otra vez sin frustración, sin prisa y sin presiones. Cuando vivimos en conexión con nuestros hijos todo acontece de manera más suave, más natural porque hay empatía y hay conocimiento. Si crees que no estás criando en conexión escríbeme, te regalo una asesoría en la que juntas podemos valorar la manera en la que puedo ayudarte 🙂

Ahora, voy a darte algunas ideas para que puedas gestionar las rabietas.

Sus emociones no le definen

Parece obvio, pero entender esto, entender que se desborda porque no sabe ni puede manejar la situación hace que nuestro posible nivel de estrés baje. No quiere molestarte, no lo hace para “fastidiar” a nadie. Se siente solo frente a una situación que no sabe manejar, necesita ayuda y tu papel en estas situaciones es clave.

Respira, tú eres el adulto

Bajo ningún concepto te pongas al nivel de niño, a gritar, a perder el control… en esta situación, está aprendiendo al verte cómo debe actuar. Se firme, pero suave, utiliza una voz cariñosa, pero que acompañe en todo momento.

Gestionar rabietas infantiles

¿Conoces el motivo?

También es importante tener esto en cuenta. Si el niño llora de manera desconsolada porque se le ha roto algo, por ejemplo, deberemos acompañar con amor. Le podemos indicar como gestionar esa emoción, pero debemos entender que es “justificada”.

Sí, por el contrario, la pataleta proviene de un límite que no quiere respetar y que para nosotros es vital, debemos ser firmes. Con firmes no me refiero a autoritarios o irrespetuosos, eso nunca. Seremos siempre cuidadosos y cariñosos, pero nuestro enfoque y las palabras elegidas serán otras.

Imagina que estás sola en el mundo con él…

Aunque sea difícil, no te fijes en las miradas de la gente, céntrate en tú y tu hijo. En ese momento necesita que le acompañes y le ayudes a salir de esa situación.

Acompaña con amor

Aunque estés deseando que pase rápido el momento, no lo aceleres, verás que es como pisar el pedal de marcha atrás, es probable que todo empeore. Ayúdale, háblale, pero utilizando pocas palabras y ayúdale a respirar para que pueda relajarse.

Mientas dura la pataleta, no educamos

Podemos hablarles, para suavizar, acompañar, pero no debemos entrar el educar dando lecciones. No es el momento. Ahora lo importante es que sepa que no está solo, que estás a su lado y que necesita herramientas para manejar estas situaciones. Cuando todo pase, en unos días, dependiendo de la edad del niño, podrás sacar el tema y hablar con perspectiva de cómo se podía haber actuado.

Todo pasa…

Esto a veces también es un faro de luz. Todo pasa, lo bueno y lo malo y esto también pasará. El día menos pensado viviréis juntas la última pataleta, no habrá más. Habrá crecido y tendrá herramientas para gestionar sus emociones, no te necesitará tanto, pero ahora así aprovéchalo y úsalo para crear lazos fuertes y seguros. No desesperes.

Prevé las situaciones

Es cierto que hay rabietas que es imposible verlas venir. Hay días que parece que todo está mal, incluso lo que ayer era perfecto, hoy no está bien.

Pero hay ocasiones, en las que si podemos prevenir. Cuando educas con conexión, conoces bien a tus hijos y en muchas ocasiones, solo con el mero hecho de explicar algo antes de que suceda puedas prevenir una rabieta.

Si por ejemplo vas a ir al supermercado con tu hijo o hija pequeña y sabes que el chocolate le gusta mucho y lo va a querer, puedes adelantarte en casa y decirle: “cariño, mama comprará chocolate, pero no lo abriremos a hora porque la hora de la cena está cerca. Lo guardaremos en casa para mañana, de acuerdo?”

Plantearlo de manera previa no te garantiza que no vaya a haber en ese momento una rabieta, pero hay posibilidades de evitarla.

Hay que tener en cuenta que todo esto mencionado también depende mucho de las edades de los niños. Sabemos que al rededor de los dos años los niños sufren una explosión de identidad que les dificulta muchas situaciones. Se ven capaces, autónomos y quieren poder hacerlo todo. Esta época, como todas, también pasa.

Aunque suene imposible, aprende a disfrutar de estas dificultades porque te acercan a tu hijo. Plantéatelo como un reto personal en el que ser tu mejor versión.

De todas maneras, si te sientes desbordada con alguna parte de la crianza, no te quepa duda que necesitas conexión. Si quieres que te ayude escríbeme 🙂

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