25Octcómo establecer límites a los hijos y por qué son importantes los límites

La Importancia de poner Límites y Reglas a nuestros hijos

Hay una frase maravillosa que siempre dice Alex Rovira, con quien me estoy formando actualmente para sacar lo mejor de mi y de las familias a las que acompaño.

La frase dice “EL VENENO ESTÁ EN LA DOSIS”. Y no imagináis la cantidad de situaciones para las que esta frase es perfecta.

Hoy quiero utilizarla para hablar de la importancia que tienen los límites en nuestra vida y en la de nuestros hijos.

La importancia de establecer límites a los niños tiene su base en varios aspectos:

1. Cuando establecemos límites, los niños y niñas se sienten seguros.

Es decir, establecemos un marco de acción, delimitamos su campo de juego. Imagina que estás con un grupo de amigos y te proponen jugar a un juego. Te apetece muchísimo la actividad y además sientes que necesitas pertenecer a ese grupo e involucrarte con ellos.

Y de repente, el que tiene la personalidad más líder da comienzo al juego. Pero no ha explicado las normas. 

¿Cómo te sentirías?

Te invito a cerrar los ojos y a ponerle nombre a eso que sientes poniéndote en esta situación que te acabo de describir.

Ahora imagina que tomas la decisión de empezar a jugar, aunque no sepas exactamente cuáles son las normas del juego. Y en un momento dado que pruebas a hacer algo que quizás te haga quedar en las primeras posiciones, el líder para el juego.

Y se dirige a ti con malas formas para decirte que lo que has hecho no está permitido, que en qué estabas pensando, que si te parece normal… 

Vuelve a cerrar los ojos. ¿Cómo te sientes?

Y ahora, con esa emoción, dime: ¿de qué te entrarían ganas?

Seguramente estés entre estas dos opciones:

a) Me enfado, porque no es justo que nadie me haya explicado las normas del juego y ahora me siento fatal. Y ¿sabes qué? Que ya paso de las normas, ahora sí que voy a jugar como a mí me dé la gana.

b) Me entristezco. Ahora ya no haré nada sin antes recibir la aprobación de los demás porque no sé muy bien qué se espera de mí, no tengo claras las normas, pero sí sé que no quiero sentirme más así. Haré lo que me digan o lo que hagan los demás.

¿Lo ves? Los límites son tan necesarios para un niño como el alimento, o como el contacto y el amor. Un niño no se sentirá bien si no tiene claros los límites. Les dará seguridad.

2. El establecimiento de límites les protege.

En primer lugar, protegemos su salud: limitamos su libertad para cruzar una calle o para asomarse por una ventana. Limitamos la ingesta de productos de limpieza o un juego con tijeras.

Pero además de estos límites, que son muy fáciles de ver, limitar a nuestros hijos en muchas de las actividades cotidianas, es protegerlos:

  • Tiempos de exposición a las pantallas.
  • Consumo de dulces.
  • Horarios para ir a dormir.
  • Contenidos audiovisuales a los que pueden acceder.
  • Hábitos en cuanto a la comida, el deporte, los estudios…

Es decir, con los límites, buscamos que nuestros hijos estén bien, estén sanos y se desarrollen de forma saludable.

3. Si limitamos, aprenden a limitar.

Es decir, que les ofrecemos un modelo.

Y aquí es donde interviene un punto fundamental y es:

¿Cómo limitas tú a los que te rodean? ¿cómo pones límites a otros adultos? ¿cómo te proteges tú?

La habilidad con la que tú te desenvuelvas a la hora de limitar a los demás, será lo que ellos observan, y por tanto será lo que aprenderán.

Si tú no eres capaz de poner un límite que consideras necesario a los adultos que te rodean delante de tus hijos, de poco servirá que les expliques que no se dejen humillar, que nadie tiene por qué gritarles o que su cuerpo solo lo pueden tocar con consentimiento.

Hacer una revisión de tus propios límites y de cómo los expresas a los demás, será fundamental para que tus hijos comprendan la importancia que tiene establecer ese marco de acción.

Como ves, el por qué es importante poner límites a nuestros hijos, es bastante claro. Las consecuencias de no poner límites a tus hijos, son importantes.

A menudo nos cuesta gestionar este tema porque los límites, tal y como los establecemos, nos desconectan de los demás. 

Es mucho más cómodo dejar que hagan lo que quieran porque nos evitamos una discusión, una explicación, un conflicto. 

Nuestro día a día es agotador, y créeme si te digo que entiendo que a veces no limitar, es la mejor opción que tenemos disponible para no terminar exhaustas.

Sin embargo, es de vital importancia que entendamos que la permisividad, a la larga, nos acarreará situaciones mucho más agotadoras. Es sólo posponer la agonía.

De la misma manera que si limitamos de forma arbitraria, sin una causa razonable y lógica y desde ese “porque lo digo yo y punto”, no tardarán en llegar los conflictos aún más intensos.

Vamos bailando de la permisividad al autoritarismo tratando de sobrevivir a esta difícil tarea, y acabamos con unos límites muy confusos e intermitentes que no servirán más que para intensificar el malestar de todos los convivientes.

Así que, llegados a este punto, imagino que te preguntarás ¿y cómo puedo aprender a poner límites?

Efectivamente, trabajar en poner los límites de forma respetuosa y firme, es fundamental.

Como muchas otras cosas en este camino de la educación y de la crianza conectada, parece que tuviéramos que saber cómo hacerlo sólo porque somos madres.

Y la cruda realidad es que justo es esa creencia la que hace que no seamos capaces de hacerlo bien.

Y es que no tenemos por qué saberlo. Ni esto, ni muchísimos otros aspectos que atañen a nuestros hijos… así que formarnos e informarnos acerca de todos ellos, es una tarea por la que ya de antemano te felicito.

Para mí, el gran problema que rodea a todo lo que tiene que ver con la libertad, las normas y los límites que ponemos en nuestro hogar, parte principalmente de que tenemos el concepto confundido. 

Pensamos que los límites los ponemos porque como madres y padres tenemos que enseñar a nuestros hijos que la vida es complicada y que está llena de dificultades y de “noes”. 

O por el contrario, apenas establecemos normas porque la vida ya es lo suficientemente dura como para que además yo ande limitando lo que mis hijos quieren hacer.

Y esta es la raíz del problema. Por lo tanto, el primer paso es tener claro para qué sirven los límites, cuál es su verdadera función.

Los límites no están para ENSEÑAR nada a nuestros hijos, sino para que ellos puedan APRENDER con salud y seguridad. 

No es lo que NO LES DEJAS HACER sino que les regalas el marco en el que se pueden desarrollar con todo lo que SÍ PUEDEN HACER

Es muy distinto ver los límites como si fueran algo que RESTAN, cuando en realidad SUMAN.

Una vez que tenemos claro esto (y para tenerlo claro hace falta reflexionar sobre ello y revisar cómo lo estamos afrontando en casa), es necesario pasar a un segundo paso y poner encima de la mesa las NECESIDADES que hay en juego cuando marcamos un límite.

Siempre que quieras establecer un límite, te invito a preguntarte: ¿qué necesidad estoy tratando de cubrir con él? 

Esto te permitirá no ser aleatoria, no limitar porque toca, porque a algo le tendrás que decir que no. Te dará la capacidad de responder tú sola a la pregunta ¿cuándo hay que poner límites a los niños?

Y en un tercer paso, es fundamental que entendamos qué se mueve en el tablero cuando pongo un límite. 

Es frecuente que sintamos mucha desesperación con la respuesta que nuestros hijos tienen cuando les limitamos. Esto se debe principalmente a que no hemos tenido en cuenta la posición de cada “jugador” y en qué lugar queda cada uno tras este movimiento.

Y es así como el otro no se siente tenido en cuenta. Y si esto ocurre, aparece el malestar. Malestar que obviamente, necesitaré mostrar en modo de queja, de protesta o de comportamiento disruptivo y nada colaborativo.

Así que aprender a poner límites es todo un arte que pone de manifiesto la gran importancia de entender cómo funcionan las relaciones interpersonales cada vez que queremos establecer ese marco de actuación. La lógica privada de los niños, la empatía que ponemos en el establecimiento de los límites, la necesidad que estamos tratando de cubrir, el para qué, las creencias limitantes que impiden que lo hagamos desde la conexión

En próximos posts iré desarrollando todos estos aspectos que convergen con la puesta de límites, pero si de verdad quieres compartir un espacio de aprendizaje sobre este tema, no te pierdas el Webinar que he preparado para el próximo jueves 4 de noviembre a las 21:00

Puedes inscribirte aquí y tendrás tu plaza reservada. La sesión no va a ser grabada porque vamos a poder resolver dudas concretas que afectan a tu familia y esto sólo te pertenece a ti. 

Recuerda, JUNTAS SUMAMOS.

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